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lunes, 20 de diciembre de 2010

2010


                                                                        Siempre he creído que en la vida pasan tantas 
cosas como tantos instantes posee un segundo.



Cada suceso que nos transita debe ser susceptible a un minucioso análisis. El año 2010 resonará en mis recuerdos con la misma potencia proporcional a los años precedentes. Y hoy, a días de llegar a su final, es menester hacer un balance integral para estimar mejor los próximos alcances. 

Sólo me resta agradecer a la divinidad por todo lo que me ha dado, por todo lo que se ha llevado, por todo lo que me aguarda, y por lo que me está vetado.


Gracias año 2010.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Cuentos


Existen libros que se escriben para intentar satisfacer una necesidad, una duda, un hiato; para compartir un placer, una pasión, un amor; para enseñar, para orientar, para educar. Y en el complemento de todos los libros existen los que no logran ninguna de las anteriores. El Dr. Miguel Ruiz ha creado un libro –como muchos tantos- con el que busca compartir amor, y con él como eje vector establecer el orden de las esferas que dan causa a nuestra vida.
Más de una vez he leído algún libro que partiendo del amor propone edificar una torre de vida que muchas de las veces sólo termina por construir una torre de Babel; una más de tantas miles. Mas siendo sincero no entendía el por qué aun partiendo del amor (que no debemos definir, sólo sentir, porque como diría San Agustín de Hipona; sé bien que es el tiempo, hasta que alguien me preguntan qué es y entonces yo quedo mudo), el proyecto de hacer del libro una rendija de luz donde al final esa rendija se estrechaba al grado de no poder ensancharse nunca más. Empero, La voz del conocimiento muestra la manera si no novedosa sí acorde con la historia del hombre. Miguel plantea que para lograr alcanzar una vida plena hay que desaprender lo aprendido (una ironía a primera vista), pero creo con fe consiente que debe ser así. Siempre he recordado el pasaje del evangelio donde Jesús, en alrededor de varios niños, pide y dice a los adultos; dejad que los niños se acerquen a mí, porque el que no es como un niño no entrará en el reino de mi padre. Recuerdo el día en que lo leí, y también recuerdo a y mí maestra María Luisa abundando sobre el tema y dándonos su explicación que al paso de los tiempos supe era su cuento favorito. Después de interpretar el pasaje agradecí ser un niño porque entonces entraría en el reino de señor, sin embargo algo me decía que no sería por siempre un niño, y que entonces ya no podría entrar en ese reino que me parecía debía ser tan hermoso como nunca sería el más hermoso de mis sueños. Siempre supe que existía una inconsistencia en ese pasaje, ahora se la singularidad estaba en que no tenía elementos para entenderlo, porque para hacer eso hay que ser adulto y haber sido  niño. Es decir, comprenderlo en ese eón significaba estar simultáneamente en ambos estadios, cosa que de niño no es nada fácil. Pero ahora, que soy joven, para entender realmente el pasaje, debo desaprender lo hasta hoy aprendido.

El gran aporte que hace Miguel Ruiz a mi vida a través de su letra es mostrar que el hombre es un ser irreductiblemente condicionado por su entorno, sin embargo, ello no implica ser irreductiblemente condenado a él. Fuimos niños y la vida era un juego, un perenne tiempo de risa, diversión, paz, felicidad. Pero crecimos y los adultos nos dijeron que debíamos ser de esa y no de la otra forma. Nos dijeron que hay preguntas malas, que hay pensamientos malos, que nos bautizaron porque sus padres a ellos los habían bautizados y que aquellos en los que el agua no escurrió en su crisma y murieron,  su alma esta hasta el fin de los tiempos en un eterno ir y venir sin paz. Nos dijeron que alguien siempre nos vigila, que sabe todo lo que hacemos, que no hay lugar terrenal donde escondernos de su vigía mirada.
Y esos cuentos fueron lo que nos cortaron los sueños, los que no dejaron que los hombres se cuestionaran sobre si lo que veía era real o sólo la ilusión de un oasis en la historia de la humanidad. Sin embargo, no hay culpables, no hay victimarios, sólo víctimas.
Mas con todo ello que cargamos acuestas, históricamente hoy tenemos realmente la oportunidad de alcanzar el punto de no retorno más a las mentiras, a los cuentistas, a las voces ajenas del conocimiento, a nuestra voz del conocimiento. Hoy sabemos por miles de años de experiencia que el camino que hasta hoy hemos seguido es como las grandes y hermosas olas de mar que al aproximarse a la playa crecen de forma majestuosa pero al poco tiempo no soporta su propio peso y rompen, convirtiendo los bello en algo efímero.
Hoy podemos alcanzar la verdad; la verdad de al nacer que no sabemos lo que somos, pero el cuerpo sí que lo sabe y sabe qué hacer.

domingo, 10 de octubre de 2010

Debe ser así.

Un buen día Abel Posse me dijo; los hombres en el fondo de su alma están más bien convocados por el pecado y el crimen. No me excluyo. Por eso nuestro dios, nuestro Cristo, no es un dios de la realidad. Es una eterna imposibilidad, una aporía, una renovada frustración.

A cada segundo descubro que es a la connivencia de la curiosidad y el precepto de unicidad de la vida que complicamos nuestro existir. No sé si sea más cobarde desear y no hacerlo, que hacerlo y desear no haberlo hecho. No sé si soy un cobarde o un valiente.

Quizá deba ser así para en verdad encontrarse uno mismo, para redimirse, para convencerse que las promesas que hacemos y nos hacen no son más que la quimera del amor.

Quizá deba ser así para saber que en verdad que no venimos traídos por nuestro dios, sino más bien huyendo de nuestros propios demonios.

Quizá deba ser así para ver en la madrugada de la noche el morir y renacer de nuestra alma. Para seguir viviendo con la esperanza de una nueva alborada. Para no caer en la desesperanza.

Quizá deba ser así para seguir rezando porque la divinidad interseque mi camino con el de ella.

Ahora sé debe ser así, para hacerlo y tal vez, quizá un día muy lejano desear no haberlo hecho.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Acordes de vida

El secretario de Salud, José Ángel Córdova se vacuna contra la influenza aunque en Colima se hechan a perder centenas de ellas. Rafael Acosta “Juanito” se olvida de su palabra y se convierte en un soez advenedizo hombre. Abren la pista de hielo en el zócalo de la Ciudad de México pese a los gastos estratosféricos de energía que ello representa y sin que exista algún avance comprometido en energías alternas en México. Presentan después de cinco años de construcción secreta la primera nave espacial turística –claro que el boleto cuesta una fortuna que me seguiré conformando con mirar el cielo nocturno a través del telescopio–. Cruz Azul y Monterrey a la final del futbol mexicano –nada que decir–. Saldrá de la cárcel en enero Ali Agca después de que en 1981 atentará contra el papa Juan Pablo II. Protestas estudiantiles en Atenas. Nuevo peritaje de estadounidenses a la guardería ABC –el colmo y realidad de nuestra incapacidad pericial–. Y lo que me parece el gran fracaso de nuestro propio éxito: Inició la cumbre mundial de la ONU en Copenhague contra cambio climático; cumbre que definirá el porvenir del mundo, de mi mundo.
Cientos de títulos en los diarios, mucho ruido en la ciudad, buenas noticias y malas también, me asomo a la ventana y el tráfico es abrumador, suena la torreta de una ambulancia –que lo raro sería no escucharla–, la tv abierta no tiene nada más que programas perniciosos a la sociedad; a mi México. Por un segundo pauso mi A State of Trance y escucho el bullicio de la ciudad, y lo que percibo no me figura más que una sinfonía perentoria al día final. Ojeo mis revistas y vaya: Los electro-sensitivos. Unos intonsos franceses que creen que las ondas de radio electromagnéticas los enferman de cáncer, como si el Sol no emitiera ondas de radio y mucho más intensas que las de mi celular o la radio y la antena que las capta y genera.
 
Pero lo mejor del día no es todo ello –sino su complemento–, lo mejor de este día fue haber escuchado Armin van Buuren Feat. Solid Sessions –Janeiro–  de mi celular y con ello escuchar la voz de Erika; la niña que pinta de color verde el Universo, mi Universo, y le da tono a lo que me ha dado por llamar los acordes de vida, es decir; mi historia.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

A State Of Trance


Casi nunca hago público a ningún nivel las cosas que me gustan o me atraen. Pero con el paso de los meses un ritmo musical inefable me ha mimetizado y no decirlo sería  oprobio a la música, ese sonido mágico es  él; Trance.

La primera vez que lo escuche me cautivo, debió ser porque lo escuche del que mejor hace Trance hoy en día, hablo del tres veces mejor Dj del mundo; Armin van Buuren.
Fue un viernes a finales de abril de 2009, cuando yo y otros compañeros de carrera nos desplazábamos hacia Tecolutla, Ver., en un viaje de prácticas de Geología del Petróleo en uno de los hechos históricos más intrincados para el país, pues se había decretado una alerta nacional por influenza porcina que más tarde el mundo conocería como influenza humana o A H1N1 –porque ya nadie quería comer la carne de los puerquitos–. Yo viajaba en el último asiento de una camioneta Suburban junto a Ana, cuando de mí memoria USB surgió la canción que hasta hoy ha dejado su huella en mi vida; The Killers - Human (Armin van Buuren Remix - A State Of Trance #376). No creo haber pasado del minuto 2:00 cuando ya sentía como mí reticencia musical era conquistada  a la par que me hacía vibrar a un ritmo totalmente desconocido para mí; el Progressive Trance. Con el paso de los días escuche: Armin van Buuren Feat. Chris Jones -Going Wrong-, Armin van Buuren Feat. Jaren –Unforgivable–  y para el final de Armin van Buuren Feat. & Markus Schulz –Do You Dream–  ya era imposible dejar de escuchar y estremecerme con la propuesta musical de van Buuren.
Cada vez que recuerdo y vuelven a mí las emociones que desencadenan las ondas sonoras del Trance, puedo comprender y entender –que es lo más complicado de la empatía–  por el tiempo que dura el remix la religiosidad de Erika por Bunbury –por ella aprendí a escribir correctamente su nombre–.

Ahora todas las mañanas despierto al ritmo de Armin van Buuren Feat. Justine Sussia –Burned with Desire– y cada vez que alguien desea hablar conmigo por el teléfono celular, esté me llama al ritmo de Armin van Buuren Feat. Solid Sessions –Janeiro– . 


Ahora caigo en la cuenta que  lo más maravilloso de aquel viaje al golfo de México ha sido la atmósfera de A State Of Trance que le ha dado a mí vida.