miércoles, 24 de febrero de 2010

Vis Viva

CHRISTIAAN HUYGENS


... Huygens fue el mejor mecánico del siglo diecisiete. Combinó el tratamiento matemático de Galileo de los fenómenos con la visión de Descartes  del diseño último de la naturaleza. Comenzando como un ardiente Cartesiano que buscaba corregir los errores más manifiestos del sistema, terminó como uno de sus críticos más agudos. ... las ideas de la masa, peso, momento, fuerza y trabajo fueron clarificadas finalmente en el tratamiento de Huygens de los fenómenos de impacto, la fuerza centrípeta y el primer sistema dinámico jamás estudiado –el péndulo compuesto–.
                                                               J. J O´Connor &E. F. Robertson, Christiaan Huygens.





En mecánica, se toma como magnitudes fundamentales la longitud, masa y tiempo. Estas tres magnitudes físicas perceptibles a  nuestros sentidos, nos permiten derivar magnitudes como la velocidad, aceleración, fuerza, cantidad de movimiento, etc., con los cuales se han logrado establecer  principios físicos fundamentales. Empero, de todos los principios, existe una ley primada que da sentido a todos los demás; el principio de la conservación de la energía.
 La historia de este fundamental principio es tan intrincada y sinuosa como nuestra vida misma –quizá ahí su razón de ser–, hubo que esperar poco más de siglo y medio para su formulación tal y como la conocemos (desde Huygens hasta Helmholtz). Su origen se ubica en la búsqueda del principio de la cantidad de movimiento (la cuestión de cómo varia el movimiento de los cuerpos cuando chocan unos con otros).
Christiaan Huygens iniciaría con el estudio de las colisiones elásticas el camino de una serie de experimentos y teorías que concluirían en el utilísimo y regulador Principio de la Conservación de la Energía.

Christiaan Huygens nació el 14 de abril de 1629 en la Haya, Holanda. Hijo del filósofo natural y diplomático Constantin  Huygens, amigo de Mersenne y Descartes.
Estudió filosofía natural y matemáticas en la Universidad de Leiden  y más tarde en el Colegio Orange en Breda.

La vida de Huygens es en verdad prolifera en cuanto a desarrollos en ciencias básicas y aplicada se refiere, la cual es claramente impulsada por el deseo permanente de desdeñar la estructura de la naturaleza y mostrar con ello la existencia del libro de la naturaleza al que Galileo hacía referencia y al que Maxwell creía de forma estructurado página tras página de manera ordenada y causal.

La creatividad y perseverancia de Galileo y la perspicacia y reflexión se Newton se hallan conjugadas armoniosamente en la personalidad de Huygens, así como la consagración de sus  ideas hasta el fin del tiempo. Prueba de ello es su teoría luminosa la cual sostiene que la luz es de naturaleza ondulatoria; el principio ondulatorio que predice que cada frente de onda  esférico se comporta como un nuevo frente de onda de la misma frecuencia y fase, conocido como Ley de Huygens, y quid de la sismología; descubrió a Titán (la luna más grande de Saturno) y aclaro el por qué de las fases y cambios de los anillos de Saturno.

Huygens es un hombre que vive su época, consciente de su momento histórico y esperanzado en que la ciencia nos liberte de nuestra propia naturaleza basada sobre supuestos de beneficios dependiente del humor de los tiranos y de la caridad de los ostentosos.

Christiaan Huygens fallece el 8 de julio de 1695 en la Haya, Holanda. 

martes, 23 de febrero de 2010

Introducción

                                      

             ENTRADA EN CONSTRUCCIÓN

                                  

lunes, 8 de febrero de 2010

Reichskanzler de la Ciencia


HERMMAN VON HELMHOLTZ

El siglo XIX estuvo regido por el concepto de cambio mecánico, y Helmholtz fue una de las grandes mentes que incubó, desarrolló, fomentó y divulgó ésta idea en varios campos de la ciencia, razón por la cual en su tiempo se le llegará a conocer como el Reichskanzler de la Ciencia (Canciller Imperial de la Ciencia), que gobernaba a imagen de Otton von Bismark, en su propia república de sabios.

Helmholtz nació en 1821 en Potsdam. Hijo primogénito, su padre era profesor de Instituto y su madre hija de un militar prusiano. Educado con una fuerte visión humanista en sus primeros años de vida, aprendió latín, griego, hebreo, árabe, francés, italiano y un poco de inglés. En 1842 obtuvo el título de Doctor en Anatomía de la Pepinière.
Helmholtz leyó a Immanuel Kant y asumió de esté la idea básica que para hacer ciencia y encontrar leyes físicas se debe considerar una suposición esencial: a las transformaciones  naturales debe subsistir invariables fundamentales. Es decir, tiene que haber cosas, sean las que sean, que permanecen constantes y se conservan, y que, por lo tanto, la razón puede reconocer y sólo considerando éstas condiciones es posible la percepción científica. Y es bajo esta premisa kantiana que en 1847,  resultado de sus trabajos en fisiología logra enunciar el principio de la conservación de la energía.

A pesar de sus numerosos trabajos como Fuerzas Electromotrices de Elementos Electroquímicos y Corrientes Galvánicas Resultantes de Diferencias de Concentración, Helmholtz alcanzó sus mayores éxitos a medida que supo plantearle a Heinrich Hertz, las preguntas adecuadas.  Resultado de ello, a finales de 1887 Hertz produce ondas electromagnéticas aplicando la teoría del campo electromagnético reelaborada por Helmholtz, que tiene su origen en Maxwell.

1951




«…Déjame en el monte, déjame en el risco, déjame existir mi libertad, vete a tu convento hermano Francisco, sigue tu camino y tu santidad.
El santo de Asís no dijo nada. Le miró con una profunda mirada, y partió con lágrimas y desconsuelo, y habló al Dios eterno con su corazón. El viento del bosque llevó su oración, que era: “Padre nuestro que estás en los cielos…”.»
                                                             Fragmento. Rubén Darío, Los motivos del lobo.


Hace 59 años, en el Universo surgió parte de la materia que con el discurrir del tiempo conllevaría a que éste día escriba éstas líneas entregadas a la posteridad.

Nunca amaré a nadie ni a todo con tanta voluntad como amo a mi madre.

domingo, 3 de enero de 2010

Quaestiones quedam philosophicae

De joven, Isaac Newton tuvo una libreta a la que llamó Quaestiones quedam philosophicae (Algunas cuestiones filosóficas), en ella escribió a modo de premisa «Platón es mi amigo, Aristóteles es mi amigo, pero mi mejor amiga es la verdad». 

Vivimos nuestra vida sin comprender casi nada acerca del mundo. Dedicamos poco tiempo (cualquiera que sea su significado) a pensar en la naturaleza  del Sol, del cual proviene  la energía que ha dado origen a la vida, en la gravedad que nos ata a la superficie terrestre, o en las partículas atómicas de las cuales estamos constituidos.
Es común en nuestra sociedad encontrar como respuestas a estas  y otras cuestiones, un encogimiento de hombros, o una referencia a creencias religiosas. Algunas personas llegan incluso a sentirse incómodos con cuestiones de este tipo, siendo esta actitud muestra de las limitaciones del entendimiento humano.

La ciencia, que no es más que un conjunto de conocimientos humanos, y que sólo existen en nuestras mentes: tiene como fin entender el mundo, sin que formen parte de él. Carl Sagan, eminente astrónomo estadounidense, reconoció que: “la ciencia está lejos de ser un instrumento de conocimiento perfecto. Simplemente, es lo mejor que tenemos”.

Ahora bien, el éxito del conocimiento científico es su pensamiento imaginativo y disciplinado a la par de un mecanismo recursivo que corrige sus errores. La ciencia acepta los hechos, aunque ello implique ir en contra de ideas preconcebidas; nos muestra el mundo tal como es, y no como desearíamos que fuese.  

La ciencia nos enseña que nunca, en principio, podremos hallar la verdad absoluta. Sin embargo, es ella la única herramienta que poseemos para aproximarnos de forma asintótica a la tan anhelada verdad.

Pero, ¿Qué es la ciencia y para qué sirve? La ciencia nos permite entender, predecir y explicar el mundo ―menudo quehacer― siendo un conjunto heterogéneo de disciplinas, teorías y actividades.

Las teorías científicas cada vez que fallan, no implican un retroceso en nuestro avance por entender el mundo, sino paradójicamente, permiten un avance al mostrar el camino erróneo y con ello iniciar una nueva búsqueda generando nuevo conocimiento a cada paso.  La universalidad de la ciencia es no se interpretativa, sino prescriptible. 


sábado, 2 de enero de 2010

La Fuerza Aérea; un mal chiste.


Cuando estudie Historia Universal en mis libros de texto gratuito de quinto año de primaria, recuerdo el ambiente patriótico que envolvió el salón de clase de la Maestra Julita cuando al unísono todos sus alumnos nos enterábamos que la Fuerza Aérea Mexica (FAM) había participado activamente en la Segunda Guerra Mundial  con su  glorioso Escuadrón 201. Desde aquel día tengo grabada la fotografía del escuadrón 201 con la que nuestro querido libro hacía alusión a esos valientes hombres.
Recuerdo haber llegado a casa y haber comunicado a mi padre la noticia que dada la intimidad en la que se nos había revelado la consideraba de seguridad nacional. Mi padre me escucho, animó mi efervescencia y amplió mi información recientemente adquirida –haciendo uso el Señor de sus conocimientos enciclopédicos–. Pero al final como es usual en sus platicas, me conto un chiste: “decían los alemanes al divisar las aeronaves del Escuadrón 201; a esas no les disparen, se caen solas”.

Durante algún tiempo ello me pareció risible y absurdo, como cuando la prensa sensacionalista decía que Neri Vela –primer astronauta mexicano­–  se había robado el tapón de combustible del transbordador Challenger de la NASA y por eso había explotado. Sin embargo, con el tiempo, a medida que me iba informando, aquel comentario gracioso del no les disparen, parecía ser más cierto que un mal chiste.

Hace un par de semanas salió a la luz el Atlas de la seguridad y la defensa de México 2009, elaborado por el Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia. En dicho Atlas se menciona que el Ejército Mexicano y la Armada cuentan con un total de 480 aeronaves, las cuales se han construido o adquirido en Estados Unidos, Suiza, Italia, Brasil, Israel, Reino Unido, Rusia, Francia, República Checa, Ucrania, Canadá y Alemania. Y de las 480, sólo 10 son de defensa aérea y combate.
¡Vaya! Que noticia tan triste y sobre todo que heterogeneidad de nuestras aeronaves militares. Y no es que promueva la guerra o albergue ideas belicosas aberrantes como Hugo Chávez. Sino que me preocupa la incapacidad de las fuerzas armadas para defender con tan sólo 10 aviones de combate F5 construidos en 1981 la soberanía nacional.

Quizá lo único que me alegra es no haber seguido alimentando aquella idea de ingresar a la Fuerza Aérea Mexicana, porque no dudo que con los 19 aviones disponibles por la FAM para entrenamiento, muy probablemente nunca hubiese acumulado un considerable número de horas de vuelo digno de un piloto aviador de guerra. O quizá si hubiese logrado un buen número de horas, pero no tan bueno como el que he acumulado en los simuladores de vuelo de PC, aparte de pilotear más que  un Valmet, Zlin o Beech Baron, que son los disponibles por la FAM para práctica.
Ojalá, haciendo uso de esa heterogeneidad que destaca el informe, a algún alto mando militar se le ocurra ordenar a un grupo de ingenieros militares estudiar las aeronaves con el propósito de aprender y diseñar un modelo que incorpore las ventajas de todos esos  aviones.

Cierto es que la situación es preocupante y a la vez ilustrativa en materia de defensa militar nacional. Y como uno de los chistes finales con los que suele salpicar sus charlas de mi padre, la Fuerza Aérea Mexicana cuenta con 60 avionetas tipo Cessna para labores de observación e inteligencia. Sí, las mismas avionetas que en otros países se utilizan exclusivamente para actividades civiles.